Ya era un poco tarde

Ya era un poco tarde, es un cuento corto que escribí en el mes de Octubre del 2006, forma parte de un compendio de cuentos escritos por diversos autores, que esperamos pueda publicarse en algún momento, espero lo disfruten, fue escrito desde un sentimiento que parecia no terrenal.

 

Ya era un poco tarde, el Sol se había ocultado hace varias horas y nadie se encontraba ya en el horizonte.

Decidí aterrizar en el bosque que parecía más seguro, y eso era difícil de descifrar por la frondosidad eterna de aquel lugar, tenía que descansar mis alas, buscar un poco de agua y un buen árbol para reposar, pero sobre todo, cuidarse de los demonios de la noche.

Hace tiempo que los gobernantes del mal están sueltos y si llegan a descubrirme estaré muerto al amanecer, no podría luchar contra todos lo que se reunirían para comerme y menos podría si saben lo que soy.


Había encontrado el lugar perfecto, un árbol alto, de ramales fuertes que guardaban agua de lluvia fresca, la brisa era perfecta y podía vislumbrar a mi madre en el cielo, Artemisa me cuidaba siempre con su redondez y luz perfecta que ilumina la Tierra. Ella prometió guiarnos en la búsqueda de Penélope, para rescatarla de su vida mundana.


Aquel árbol era perfecto, no tuve problemas en acomodarme en un tallo en forma de nido y esperar el resplandor del nuevo día para emprender el vuelo nuevamente hacia mi cometido. Era el momento de descansar, mis ojos comenzaron a cerrarse, lentamente sentía la tranquilidad acogedora y la entrada de un sueño suave como el sonido del aire cortando las hojas y la calidez de un rayo de luna iluminando mi parpado. Nunca había sentido algo igual, ¿Será acaso que el cansancio me había vencido? ¡Que delicia! ¡Bien merecido tengo este descanso! ¡Oh sueño de tierna trama, que veo tu luz y siento tu calor!


No sé en que momento abrí los ojos, no pude volver a conciliar el sueño, el frío era de madrugada y un ruido lejano esponjo mis alas, ¿Qué era aquello que desafió mi ensueño? Sólo distinguía un sollozo lejano, constante, delicado; era un llanto ¿Sería acaso un demonio con voz tan melódica y en cierto sentido bella? No lo creí así.


Baje la mirada hacía el suelo, pensé que podría observar algo, al final de cuentas estamos equipados con la mejor vista de todas y algunos destellos de luz se escapaban hasta el suelo. ¡Quién lloraba así! Si no era un demonio pronto los acercaría y eso era peligroso, entre estos árboles descansan muchos seres ¡Podría haber un alboroto! Yo también me encontraba en peligro.

¡Pero eso que importa, quien lloraba podría ser atacado! O podría ser que ya estuviera mal herido.


Visualice una luz intensa al ras del suelo, el llanto provenía de ahí, extendí mis alas y baje silenciosamente, cautelosamente, ella estaba ahí.


Era un ángel hermoso, con una túnica blanca no tan blanca como sus alas, con lágrimas en sus ojos, con sus labios de flor, su boca de cosecha y piel de durazno. Sollozaba, me parecía que era de tristeza. No era momento para más contemplaciones tenía que ayudarla. Me acerque cuidadosamente hasta estar a pocos metros.

-Te encuentras bien.- Pregunte con voz suave, extendí mis alas para que observará que era de fiar.

Pero ella no respondió, su rostro cabizbajo, su llanto, su luz, sentí profunda tristeza.

-¿Puedo ayudarte? Es muy peligroso estar aquí.- Sin respuesta me acerque más a ella.

-¿Por qué lloras?- Estaba demasiado cerca y no hice más que levantar su barbilla y secar un poco sus lágrimas. De pronto nuestras miradas coincidieron, comprendí su dolor, su tristeza, esa mirada me hizo sentir una vez más en un trance de paz, me miraba con un profundo amor clavado en mi corazón. Por un momento estuvimos en silencio y su luz iluminaba varios metros a la redonda.

No dijo una sola palabra y no despego su mirada de mí envuelta en lágrimas transparentes como la pureza de su alma. Sencillamente quedé enamorado, era preciosa, el ángel perfecto. Observe que entre sus brazos arropaba un bulto de color negro, era posible que alguien querido yaciera en su regazo.

De pronto esa mirada profunda se acercó, vislumbre sus pupilas y sentí como me abrazaron de amor con aquellos ojos entregados, y un beso selló el momento, y sus labios estremecieron mi ser con tal fuerza y calor que paralizó mi vida con el sentimiento más perfecto. No pude decir más. La había encontrado, era ella, mi búsqueda había terminado y jamás la dejaría ir.

Bajó el rostro y descubró de entre sus brazos, mi cadáver devorado por los demonios y Penélope sólo pronunció con sumo dolor:


-Mi ángel, qué tarde he llegado-.


Ya no respiro, ya no siento nada, era el momento de descansar, mis ojos comenzaron a cerrarse, lentamente sentía la tranquilidad acogedora y la entrada de un sueño suave como el sonido del aire cortando las hojas y la calidez de un rayo de luna iluminando mi parpado. Nunca había sentido algo igual, ¿Será acaso que el cansancio me había vencido? ¡Que delicia! ¡Bien merecido tengo este descanso! ¡Oh sueño de tierna trama, que veo tu luz y siento tu calor!

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8 Comments

  1. Me gusta como escribes, piensas y hablas, creo que eso no te lo había dicho… queremos más cuentos para leer y más historias para vivir! nos vemos .amigo.
    besis guapo!

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  2. Muy pseudo intelectual, poca estructura argumentativa y posiblemente realizado desde cierta presunción artística (que se carece) de sentirse algo que no eres. Respetuosamente.

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  3. Agradesco el comentario, te invito a juzgar desde la perspectiva del conocimiento, no de la interpretación. Me pongo a tu disposición de la misma forma: Respetuosamente.

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  4. Y en todo caso ¿por qué esconderse en el anonimato? podemos ejercer la crítica sin que se esconda nadie, ¿no?

    Y además ¿qué escribes, haces o filosofas, tú? Digo, para tener un parámetro y poder respetar tu crítica, hasta ahora carente de argumentos.

    Salud!

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  5. GSUS: Sabes que tus cuentos y tus escritos siempre sobresalen de entre el montón, y sobresalen por ser sinceros y arriesgados. No se puede decir lo mismo de un “anonimus” que, a pesar de que intenta dar una crítica constructiva, cae en el pseudo intelectualismo. ¡Qué pena!

    Me gustaría poder leer algo de “anonimus” para poder establecer un parámetro.

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  6. “Ya era un poco tarde” me parece un excelente escrito, buena narrativa, a mi me agrado mucho y son para lectores de conocimiento de OTRO NIVEL. Anónimo se respeta tu crítica, pero usa el conocimiento! quizá tus textos son como tu comentario … puf!

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  7. el anonimo que? no hagas caso, de comentarios esta increible el cuento y TODO tu , te adoro y no dudaria que el anonimo publique algo muy pero muy parecido…. claro por casualidad…

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