¿Cómo le decimos a los actuales partidos políticos que no los necesitamos?

Dentro de la sociedad existen diversos gremios dedicados a múltiples labores, profesiones que han acompañado al hombre a través de los siglos y profesiones que surgen según las necesidades sociales diacrónicamente.

Estos gremios de profesionistas especialistas sobre algún tema, forjan a lo largo del tiempo una forma de pensar y actuar que se diferencia de otras por medio de la práctica y el argot (lenguaje específico utilizado por un grupo de personas que comparten unas características comunes por su categoría social, profesión, procedencia, o aficiones.).

 

Tal es el caso de los doctores, que utilizan términos de médicos que una persona sin esos conocimientos no puede entender, así, si te mencionan que un paciente necesita una nefrectomía izquierda, puede ser que no sólo te confundan sino también que te espanten (significa que te extirparán un riñón).  Seguramente si un mecánico te menciona que a tu auto se le descalibró el termostato, por tu mente pasará que te quieren ver la cara y que sólo le falta el ajuste de un tornillo. Y en otro tenor, si escuchas a un mercadólogo decir que una campaña debe buscar el word of mouth y el viral marketing para atender a un target según su nivel socio demográfico, seguro te surgirán muchas dudas de qué es lo que en realidad te está vendiendo…

 

Lo mismo sucede con la clase política, cuando escuchamos a los políticos hablar, es cómo si estuviéramos escuchando otro idioma completamente desconocido, por ejemplo; cuando algún secretario de estado menciona que se está actuando bajo la normatividad correspondiente para preservar el estado de derecho, yo me imagino que se están haciendo bien gueyes en sus labores y que tienen un listado de excusas inentendibles para la sociedad (además de utilizar lenguaje manipulador; por ejemplo “La crisis que nos vino de fuera”).

Los políticos mexicanos actúan y sirven a los intereses de quien representan: Los partidos políticos y sus grupos de poder. Desde 1920 hemos construido un sistema ineficiente (gracias al PRI), con carencias en todas sus aristas de desarrollo social, cultural, educativo y tecnológico.

El secuestro de la democracia por parte de los partidos políticos es sólo parte de la historia contemporánea de México, ya que, como lo hemos visto a través del tiempo, los sistemas inoperantes caducan tarde o temprano.

Si bien es cierto que nuestra democracia tiene apenas 20 años de una ejecución medianamente aplicada, lo verdadero es que la alternancia política se vera limitada por el sistema creado en los últimos 80 años. Ningún partido político podrá hacer los acuerdos suficientes y necesarios con la oposición para el progreso del país (véase el caso de Fox y Calderon). Por más reformas propuestas que se den, se verán limitadas por la ley que delimita su campo de acción y por los demás intereses políticos que actúan en consecuencia de la burocracia institucional que tanto nos carcome.

Entonces, ¿Para qué los necesitamos? ¿Para qué mantenerlos? ¿Para que digan que representan la voluntad del pueblo? ¿Para que reciban grandes presupuestos para alimentar sus aparatos de poder? Creo que no. Creo que no los necesitamos como son, necesitamos una nueva clase política, basados en una misma idea de progreso, desarrollo y democracia. Capaces de construir a México a largo plazo, optimizando los recursos e invirtiendo en lo verdaderamente importante: educación, seguridad y salud.

Los políticos no deberían ganar tanto dinero y deberían transformar su publicidad política (manipulación) en comunicación política (retroalimentación y diálogo), ahora que la Era de la Información está en plena madurez, en fin tantas formas diferentes y precisas de actualizar ésta sociedad en decadencia.

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El Sindicalismo Mexicano

Cuando un avance se convierte en retroceso.

A través de la historia de nuestro país, han ocurrido grandes cambios y transformaciones que han hecho del pueblo de México, un país multicultural; tanto en idiosincracia, como en lenguaje, tanto en aficiones como en costumbres. Es indiscutible que los mexicanos somos una raza única, precisamente por ese nivel de mezcla cultural y genética desde hace más de 500 años. Españoles, mexicanos, centroamericanos, norteamericanos, sudamericanos, franceses, italianos, africanos, chinos; todos los habitantes de este gran país tienen su origen en la diversidad. Cuestión que nos lleva a ocupar el segundo lugar de migración mundial sólo atrás de Turquía.

¿Pero qué consecuencias tiene este efecto en la sociedad?

La respuesta radica en analizar a la sociedad actual en todas sus aristas, una de tantas es el tema de los sindicatos: Asociaciones de personas que protegen los derechos laborales y vigilan por la transparencia y justicia de los trabajadores, obviamente sólo como objetivo.

 

La realidad es muy diferente, un sindicato se convierte en un grupo de poder que termina por controlar la operatividad de las empresas, secuestran los derechos y libertades

de sus agremiados, manejan a su antojo las plazas y permisos de trabajo, además de repartirse el jugoso presupuesto entre simpatizantes y amigos. Lo que da como resultado una baja productividad y una gran intervención política, maniatada y lejos de los intereses de las empresas y de los trabajadores. Todo esto, gracias a la corrupción arraigada desde hace más de 25 años entre autoridades, servidores públicos, partidos políticos y líderes sindicales.

Si comenzáramos a cuestionar la labor de estos sindicatos en materia productiva; de inversión; de optimización de recursos; nos daremos cuenta que son organismos que no tienden a un crecimiento y evolución competitiva, generando un sindicato que su único objetivo es la subsistencia, además de mantener su “hueso” por parte del gobierno, de la sociedad y de los mismos trabajadores que buscan cuidar sus derechos.

 

 

El caso del SME (Sindicato Mexicano de Electricistas) y ex trabajadores de Luz y Fuerza del Centro es sólo un caso de un sindicato obsoleto, fuera de las condiciones competitivas y organizacionales que el país requiere, pero que, injustamente por un “decretazo presidencial” fue desaparecida. ¿Harán lo mismo con otros sindicatos? O aprovecharán la oportunidad de mejorar y renovar las plataformas políticas desde una base verdaderamente democrática.

México vive un gran momento histórico, de crisis ciertamente, pero de crecimiento social también, es momento de que la gente participemos a construir las instituciones que queremos, eliminando la burocracia que durante tantas décadas nos ha perjudicado y exigiendo a nuestros gobernantes trabajar para la gente y sus necesidades. ¿Qué acaso no tenemos ganas de vivir en un lugar mejor? Este es el mejor momento.

De verdades.

Hablando de verdad en el mundo, se pueden distinguir muchos conceptos y definiciones tratando de abarcar su significado. Y tal vez, trataremos permanentemente de definir a la verdad a través de nuestra evolución como especie en el “tiempo”.

¿Qué es la verdad?

Una difícil pregunta, no me atrevo a dar una definición, pero sí una opinión:

Creo que  la verdad, tiene que ver con muchos factores que los seres humanos tenemos y/o desarrollamos para adecuar nuestra mente a la Realidad.

Dentro de los factores que puedo distinguir están:

– La percepción de los sentidos.

– Las Facultades de la Voluntad (querer bien) y el Razonamiento  (pensar bien).

– La Inteligencia (capacidad de entender = transformar lo que ya es).

– La experiencia y el conocimiento.

– La memoria y la intuición.

– Los valores humanos, la Cultura y el Trabajo.

– Comprensión y empatía.

– Seguramente se me están escapando varios más…

 

Gracias a estos factores, nosotros obtenemos una percepción de la realidad en nuestra mente, es decir, se genera un significado y una abstracción de lo que percibimos.

En la medida en que este aprendizaje razonado, refuerce antiguos patrones o creé nuevos patrones en nuestro cerebro, descubriremos y veremos surgir la realidad como es; sin prejuicios, sin parámetros, sin creencias, sin predisposición, aceptando y entendiendo tal abstracción en su justa dimensión, espacio y lugar en un Universo aprehendido e impermanente.

Entre más vivimos, pensamos, cuestionamos, aprendemos, criticamos, sentimos, conocemos, experimentamos, leemos, compartimos, amamos,  etc.; más adecuamos nuestra mente a la Realidad a través de la vida.  Eso es la verdad.

 

¿Cuál es el principal problema que enfrenta la verdad?

El principal problema que enfrenta la verdad es el EGO y sus consecuencias: La ignorancia y el aferramiento.  Entendiendo por Ego, la sumatoria de pensamientos, palabras y acciones enfocadas a aferrarse a la idea de un “yo” . Esta idea de nosotros mismos es falsa e inasible, por que esta constituida desde un inicio, por ideas creadas, carentes de un verdadero conocimiento de nuestra propia naturaleza. Esta concepción del ego se va creando a lo largo de los años y es la causa de nuestro sufrimiento como humanos.

Trataré de explicar un ejemplo:

La política. Que su deber ser está demasiado lejos de cumplirse.

La clase política esta llena de personas que buscan sus propios intereses, corruptibles y con un poder auto proclamado para reformar las normas sociales, en un sistema ausente de practicidad y transparencia para la sociedad.

Los políticos utilizan muy bien el discurso y la dialéctica para manipular la creencia de la personas, para persuadirlas en su ignorancia y necesidades primarias. Se hacen buenos vendedores de una alterada percepción de la realidad y el dominio de la información. 

De cualquier color que se distinga en la política o tendencia ideológica, son negocios que buscan el poder y por supuesto su beneficio propio, eso es egoísmo, piensan en sus intereses, negocios, grupos de poder y no en la gente, basta con escuchar sus discursos para darse cuenta que manejan un lenguaje que ni ellos mismos entienden; poco claro, ambiguo, lleno de terminología, sofista y lejos del caló del pueblo.

Son personas que no tienen la visión necesaria para desapegarse del poder. Así, venden una mentira como verdad y ocultan la realidad misma.

No se puede hacer una generalidad de toda la clase política, pero sí un análisis de la realidad que nos aqueja como mexicanos (pobreza, educación, seguridad, partidocracia, salud, ciencia, etc.), una clase política siempre ineficiente, limitada, corrupta, ladrona, manipuladora y poderosa.

Y para no ser pesimista, espero que  el despertar de las conciencias se refleje en acciones que desconozcan a esta vieja estirpe de gobernantes arcaicos que promueven la falsa democracia e independencia de México, es momento de actuar, pensar y cuestionar.

 

Como las olas II

 – El momento de la Luna ha llegado.

– La marea azota contra la realidad que cambia.

– ¿Estamos listos para despertar como sociedad?

– ¿Seremos acaso, el ombligo de la Tierra?

– Sacrificios frente al mar en ritual sagrado mexicano.

– En el mar hay corrientes y colores de Unidad.

– Todo fluye en el gran cauce.

– ¿Y en el mar?

– Todo fluye, ya han despertado una ciudad de la furia.

– Entre epidemias mentales de un barco hundido.

– El mar se agita en busca de su equilibrio.

– ¿Y al final, qué pasa?

– Podremos ver.